Nuestro Sistema
Inmunológico posee varias formas especializadas, vinculadas entre sí, de
defender el cuerpo. Un proceso normal de “Defensa” comienza cuando alguien detecta un enemigo y envía un mensaje que la Amígdala Cerebral, comunica al Hipotálamo y este a la Hipófisis , que a su vez comanda a las Tiroides, para que activen el metabolismo y a las Adrenales para organizarse para la defensa. Toda esta preparación hace elevar la temperatura del organismo para eliminar los enemigos que ya se han detectado y están siendo atacados por las varias otras defensas.
Buena y contundente respuesta daría el organismo si está bien alimentado con productos de calidad. Ocurre que aparentemente bien alimentados, nuestro organismo no nos puede defender, pues no ha adquirido las vitaminas, minerales y proteínas que se necesitaran para reponer el normal desgaste.
Según el diseño de la naturaleza, durante el horario nocturno de sueño se efectuar esa reposición. Adquirir alimentos fuera de la cena, puede tener como consecuencia que sean utilizados como combustible y no para reposición. Esto nos llevaría a un funcionamiento forzado con un desgaste y envejecimiento prematuro. Por este motivo es de tanta importancia dormir correctamente el tiempo mínimo de entre 7 y 8 horas como promedio. Otros aspectos muy valorados hoy día para tener un adecuado Sistema Inmunológico es el estado de nuestro Campo Bioelectrico y también del Campo Biomagnetico. Hasta hace poco tiempo solo se dio importancia al Campo Bioquímico
de las sustancias que intervienen en el proceso metabólico y de mensajes bioquímicos.
Las glándulas Adrenales vuelcan al cuerpo las conocidas adrenalina, noradrenalina y el cortisol. Esta última hormona es la responsable de inducir el Estrés de la defensa o de la huida. Un estrés mantenido durante mucho tiempo nos produce trastornos como: insomnio, aumento de la tensión arterial, aumento del colesterol, inflamaciones varias, asma, depresión, Síndrome de Fatiga Crónica y hasta las molestas artritis que atacan a nuestras articulaciones, tejidos y órganos.
Se sabe también que un estrés continuado consume nuestra bioelectricidad corporal y con ello se ralentiza el proceso bioquímico, genera hiperclorhidria, retención de sodio y puede ocurrir una quema indiscriminada de grasas y hasta la destrucción de los tejidos. Tenemos por otro lado la no absorción del calcio, así como dificultades con el colágeno que nos lleva a la desvitalización ósea, osteoporosis y los otros síntomas. Tambien en estos tiempos de tanto adelanto científico-técnico y comodidades, estamos atacados por campos magnéticos nocivos como son son los generados por las antenas telefónicas, las conocidasWifi así como los efectos de los electrodomésticos que poseemos en nuestras casas, que agravan este cuadro descrito. Como vemos nuestro Sistema Inmunológico se afecta, no trabaja como se espera y se producen cambios que activan la conocida Artritis Reumatoide que degenera nuestras articulaciones además de quistes, infecciones, dolores, afectaciones de la piel, lupus y una larga lista mas.
Para recuperar el equilibrio y en respuesta al efecto que genera este “estrés Oxidativo del Cortisol”, se requiere mucha Vit. C, Vit. E, Zinc, Cromo, Hierro, Cobre y Selenio para con ello evitar en buena medida el agotamiento glandular.
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